

Las máscaras salieron sorprendentemente con personalidades muy diferentes que derivaron directamente de la fantasmática del grupo sin ninguna "interferencia" de estéticas personales o ajenas. El dispositivo tomó unos cinco meses de trabajo y todos los participantes del grupo intevinimos sobre cada molde (en arcilla), el desmolde de cada máscara; cada corte de la forma final, la apertura de los ojos y el acabado y pintura de cada máscara. Decidí aplicar este dispositivo, muy movilizador en el plano personal y en la misma interacción grupal, en un grupo que ya llevaba tres años de trabajo contínuo en construcción de máscaras.
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